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Historia de Coatzacoalcos

Dentro del área geográfica y cultural olmeca, se consideró a Coatzacoalcos como capital de la provincia. Al final del gobierno de Axayácatl, la población local rechazó a las huestes del imperio mexica en Cuilonimiquiztlan (Cuilonia, municipio de Soteapan). Durante la conquista española (principios de 1520), Diego de Ordaz exploró y sondeó el río Coatzacoalcos en busca de oro. Por instrucciones de Cortés, Gonzalo de Sandoval y varios capitanes conquistaron la ciudad de Coatzacoalcos y fundaron la villa del Espíritu Santo en junio de 1522, río arriba y sobre la margen derecha, cerca de Barragantitlan o Paso Nuevo, actualmente jurisdicción del municipio de Ixhuatlán del Sureste.

Esa prueba sirvió de guarnición para dominar y pacificar toda la provincia, que se convirtió en el centro de una extensa área que comprendía el sureste del estado de Veracruz, Tabasco y parte de Chiapas, Campeche y Oaxaca. La congregación de indígenas se llevó a cabo en 1599. En el orden religioso, quedó adscrita al obispado de Oaxaca. Durante los siglos XVI y XVII fue cabecera de la alcaldía mayor trasladada después a Acayucan porque el trabajo forzado y las enfermedades abatieron la población, al grado de que a principios del XVIII la Villa del Espíritu Santo casi desapareció.

Fundación de Coatzacoalcos

No hay datos muy claros sobre la fundación de Coatzacoalcos, y su asentamiento se ubica en territorio metropolitano de los olmecas. Las historias de los pueblos antiguos de México dicen que Quetzalcóatl fue un personaje que huyó de Tollan-Xicocotitlan en el siglo XII, abordando una barca fabricada con pieles de serpientes y qué, tras anunciar su retorno para regir los destinos de su pueblo, se perdió en el mar. Esto es precisamente lo que significa la palabra Coatzacoalco: coatl = ‘culebra’, tzacualli = ‘encierro’, y co = ‘lugar’ o ‘sitio’.

Hernán Cortés, informado por Gonzalo de Escobar, llevó a cabo una expedición, que pretendía encontrar un gran poblado lleno de oro en la isla del río «Guazacualco», que más tarde habrían de bautizar con el nombre de San Juan de Ulúa.

En 1520, después de la toma de Tenochtitlán, Hernán Cortés ordenó poblar esta región. En su correspondencia oficial con el emperador Carlos V, señaló este lugar como el mejor puerto natural que existe en la costa del golfo de México, donde se podrían realizar actividades comerciales y marítimas. Fue por ello que Cortés envió al capitán Gonzalo de Sandoval a fundar, el domingo 8 de junio de 1522, en las riberas del río Guazacualco (nombre con que pronunciaban los españoles el náhuatl Coatzacoalco) la población que denominaron «Villa del Espíritu Santo» (ya que ese mismo día se celebraba la festividad de Pentecostés o de la Pascua del Espíritu Santo), en la margen derecha del río Coatzacoalcos, donde hoy se encuentra Villa Allende.

Durante la época de la Colonia se estableció el obispado de Coatzacoalcos, un astillero real, en lo que hoy es la actual Minatitlán y un fuerte para su defensa. En esta misma época, La Villa del Espíritu Santo es nombrada provincia, con capital en Acayucan, y su área de influencia incluye a los territorios de San Pedro Xoteapan, Mecayapan, Soconusco, Oluta, Texistepec, Sayula, Benatitlán, Chinameca, Mazapa, Oteapan, Jáltipan de Morelos, Cosoleacaque, Moloacán, Ixhuatlán del Sureste, Nanchital, Huimanguillo, Barra de Coatzacoalcos y la Villa del Espíritu Santo.

A finales de 1771, se inicia la exploración del istmo y se proyecta la creación de un canal que unirá los dos océanos.

Se extraía sal de muy alta calidad, industria que sigue siendo importante hoy día, y también maderas preciosas con las que se fabricaron algunos barcos que fueron de importancia en los siglos pasados.

La lejanía del centro, las enfermedades llegadas de Europa y el hostigamiento de los corsarios (franceses, portugueses y holandeses) provocaron que los pocos habitantes de la región emigraran hacia lugares más seguros como Ixhuatlán del Sureste, Chinameca, Acayucan, Veracruz y Tabasco.

A principios de 1793, los pueblos de la región, entre ellos Coatzacoalcos, observaron con terror y asombro la erupción del volcán de San Martín, en la cercana Sierra de los Tuxtlas. En la actualidad este volcán se encuentra inactivo.

Establecimiento del municipio

Por decreto núm. 118 del 22 de diciembre de 1881 se creó el municipio de Coatzacoalcos, con la localidad de este nombre como cabecera, y la congregación de Tonalá, segregada del municipio de Minatitlán. Su primer ayuntamiento, encabezado por Ambrosio Solorza, piloto de mar, entró en funciones la última semana de enero de 1882.

Por decreto núm. 10 del 3 de julio de 1900, el pueblo de Coatzacoalcos fue elevado a la categoría de villa con el nombre de Puerto México. En 1906 funcionó el Club Liberal «Valentín Gómez Farías», de filiación magonista. Por decreto núm. 14 de 1 de julio de 1911, Puerto México obtuvo el título de ciudad; y por decreto núm. 34 de 8 de diciembre de 1936, se restituyó su original nombre de Coatzacoalcos. En la actualidad es una de las poblaciones más importantes del estado; su desarrollo se debe en gran parte a la industria petrolera y a la actividad mercante de su puerto de altura y cabotaje. Se le considera, además como la Puerta del Sureste. Registra una afluencia turística estable. En Coatzacoalcos se localizan los complejos: «Cangrejera», «Pajaritos» y «Morelos» los más grandes complejos petroquímicos del país y de los más grandes en América Latina. Esta industria ha propiciado un significativo auge en la localidad y el crecimiento de la población. La ciudad dispone de todos los servicios urbanos.

Construcción del puerto y las vías ferroviarias

En 1907, durante el periodo presidencial de Porfirio Díaz, se inauguraron los siete muelles del puerto de Coatzacoalcos, junto con el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec.

Las obras del puerto estuvieron a cargo de la compañía estadounidense S. Pearson and Son Limited, que confeccionó los muelles con 14 grúas eléctricas y bodegas con fosas para acceso a los carros del ferrocarril.

Con el establecimiento del ferrocarril, comenzó el auge del tráfico interoceánico, con numerosos movimientos de carga entre Puerto México y Salina Cruz. Compañías como Hawái Company y sus productos (piña envasada) eran algunas de las que generaban tráfico ferroviario con el fin de trasladar su mercancía hacia Europa y las costas del Atlántico de los Estados Unidos.